Soy un trozo de nada girando sobre su propio eje, sin masa, sin dios y sin carga eléctrica, pero con un persistente momento angular. Soy nativo de Oz y el tercero en sentarse al té con la liebre de marzo y el sombrerero. Hombre lobo en piel de oveja. Una viruta de Luna, un girón de noche; un místico de clóset. Soy la onda, pero también soy partícula; me busco la vida de esquina a esquina sobre un bulevar con los sueños rotos.

Por principio, tengo más incertidumbres que Heinsenberg y comparto habitación con el gatito de Schrodinger. Creo en dragones, porque siempre siguen ahí cuando me despierto; veo fantasmas y celebro tremendas tertulias con las voces en mi cabeza. Soy tribal, trinario, primitivo y animal, soy una narración azul e inverosímil que se describe a sí misma y la fantasía repetida tantas veces que se volvió una realidad. Soy inenarrablemente más que las palabras con las que escribo, y soy silencio… que contempla recursivamente… que se sorprende y admira…

¿De qué te sientes orgullos@?

Hace un par de semanas publiqué en mi muro de facebook una pregunta que llevaba rato dándome vueltas en la cabeza: ¿qué razones tienes para sentirte orgulloso de ser mexicano?, y las respuestas que me hicieron llegar fueron muy predecibles para la época en que vivimos.

El sentirse orgullosos de algún elemento de la vida, es una elección arbitraria que establecemos desde nuestro propio encuadre ideológico, la historia de cuanto hemos vivido o del cómo nos ha ido en la feria, nuestras creencias, herencias y demás. O sea, lo que nos lleva a sentir orgullo por algo, es totalmente subjetivo.

Hay quienes opinaron que no puedes sentirte orgulloso de algo que no te costó. Como en este caso, de ser mexicano. Sin embargo, lo mismo no impide que una persona se sienta orgullosa de ser mujer, o de ser hombre, de ser ¿güerita?, o de su cabello rizado. ¿Qué me dices de la marcha del orgullo gay? El orgullo es subjetivo y arbitrario, y sobre la práctica, podemos sentirnos orgullosos u orgullosas de lo que nos venga en gana.

Pero es importante de que nos sintamos orgullosas y orgullosos de algo.

Más a detalle: desde la psicología social encontramos un interesante concepto, que es el de “Identidad”. La identidad es la definición tanto general como particular de quién viene siendo uno. Desde mi identidad, afirmo ser treintañero, hombre, terapeuta, gamer, geek, y lo que se vaya acumulando. El conjunto de etiquetas que hasta ahora he elegido para mi, suman en total mi identidad.

Pero no todas esas etiquetas que conforman mi identidad tienen el mismo peso, no. Algunas me gustan más que otras, y esos son los aspectos favoritos de mi identidad. Vamos, que si fuera yo un fanático futbolero del América, no permitiría que nadie, por encima de todo, se metiera con mi equipo; lo mismo que si tengo la camiseta bien puesta de la empresa en la que trabajo, o que si yo presumiera de ser “bien machín”, no dejaría que alguien pusiera en tela de juicio mi masculinidad.

Pero si soy treintañero, y eso honestamente no me significara demasiado, entonces podría escuchar que alguien insulte esa categoría sin sentirme especialmente aludido.

Del grueso de mi identidad, hay aspectos que son mis favoritos, y otros de los que podría incluso prescindir. Esos aspectos que me son favoritos, se traducen funcionalmente como aquellos de los que me siento orgulloso.

Y por la situación tan precaria que atraviesa nuestro país, hoy en día son pocas las personas que tienen a la categoría "ser mexicana o mexicano", como un aspecto favorito de su identidad. Después de una guerra con el narco, autoridades sin credibilidad, un Ayotzinapa y un Tlatlaya, el nacionalismo hoy está muy pasado de moda; ahora lo que se aplaude es sentirse avergonzado de ser nacionalista.

El problema es que por cada nueva persona que siente penita de ser mexicana, nuestro país pierde una voz para defenderlo. Un par de manos menos con las cuales contar para hacer patria.

Hoy en día sucede que hay personas y organismos con un proyecto de nación que va, por ejemplo, hacia el enriquecimiento financiero de algunos a costa de la mayoría, o a la explotación de otros por el bien de una empresa. El narco quiere conducir a México hacia una competencia comercial que carece de responsabilidad social, por decir lo menos; y el sector político y de gobierno tiene solamente proyectos a corto plazo que ocasiona consecuencias arriesgadas a un plazo mediano o largo para el país. 

Y por mientras uno, nada más mirando mientras la obligación y derecho de construir patria se la rolamos al de a lado, especialmente porque no nos sentimos involucrados: el ser mexicanos está pasando a segundo término entre los múltiples aspectos de nuestra identidad.

Identidad en parte es identificación y semejanza, pero también cohesión. Un grupo de personas que comparten un mismo rasgo en su identidad, conforman una comunidad, y son las comunidades más sólidas las que construyen un mejor bienestar colectivo. Si ese rasgo compartido al que podríamos llamar "pertenencia" es uno del que los miembros de esa comunidad, además, se sienten orgullosos, entonces tienes una comunidad inquebrantable, difícil de dividir para ser vencida.

Lo que no sucede cuando el rasgo que todos compartimos es una etiqueta social que nos avergüenza: ser mexicanos. ¿Y tu identificas de qué te sientes orgulloso?
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El problema no ‪#‎escupido‬

El problema con Cupido es que dedicándose a lanzar flechas, tu le pides que te solucione soledades, abandonos y que a veces no sepas tu ni que hacer contigo.

Cupido no corrige abandonos, o sábados sin plan para la noche; no te resuelve la vida, ni evitará que tengas que buscarte una vida. No te consigue sustitutos de mamá, ni de papá y tampoco va a ayudar al zorrito a encontrar en su planeta alguien que lo domestique.

Porque lo de Cupido son las relaciones parejas, no esas desigualdades donde acosas al objeto de tu afecto, le celas, chantajeas e impones expectativas imposibles como evidencias de su amor.

La neta, si lo tuyo es buscarte la dis - pareja, ve consiguiéndote otro proveedor de flechas para tus asuntos amorosos.

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El camino de El Loco

También El Loco es infalible a su manera, sabe con certeza que todo lo que hará va a salirle mal. Y no le importa, y la divergencia lo divierte. 

Mira a El Mundo girar en contrasentido y sigue andando con su locura a cuestas, asombrándose de lo cotidiano y familiar de lo extraordinario. 

El Loco es por este día extranjero en su propia tierra y no domina la lengua, que no se le conecta con el cerebro. Y no cabe en la prudencia, porque ocupa mucho espacio. 

...ignoro quién barajó las cartas esta mañana, pero asumo la que me toca; que El Loco, igual que el niño, siempre tienen algo extraño que enseñarte.

¿Porque no atreverse a fallar, reir y aprender?, ¿porque negarnos el derecho a enloquecer? El Loco se toma tan en serio el ridículo, que hace de eso una responsabilidad: la declaración de un arte.  Él confronta El Juicio con su sola presencia, cuestiona la vida con su manera tan propia de andar y ofende a la sobriedad de los solemnes. 

El Loco es un mundo aparte, una realidad autónoma que seduce a los mundanos. El Loco es altamente peligroso.
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