Soy un trozo de nada girando sobre su propio eje, sin masa, sin dios y sin carga eléctrica, pero con un persistente momento angular. Soy nativo de Oz y el tercero en sentarse al té con la liebre de marzo y el sombrerero. Hombre lobo en piel de oveja. Una viruta de Luna, un girón de noche; un místico de clóset. Soy la onda, pero también soy partícula; me busco la vida de esquina a esquina sobre un bulevar con los sueños rotos.

Por principio, tengo más incertidumbres que Heinsenberg y comparto habitación con el gatito de Schrodinger. Creo en dragones, porque siempre siguen ahí cuando me despierto; veo fantasmas y celebro tremendas tertulias con las voces en mi cabeza. Soy tribal, trinario, primitivo y animal, soy una narración azul e inverosímil que se describe a sí misma y la fantasía repetida tantas veces que se volvió una realidad. Soy inenarrablemente más que las palabras con las que escribo, y soy silencio… que contempla recursivamente… que se sorprende y admira…

¿México va a ser como Venezuela?

Mexico, 2018: año de elecciones presidenciales. Esta mañana me levanto de mi cama un poco harto de la repetitiva cantaleta de que si no escojo bien mi voto, vamos a acabar tan j*didos como Venezuela. Primero, yo me pregunto si está padre para nuestros amigos venezolanos el que se use el nombre de su patria, al estilo: "si votas por #YouKnewWho, va a venir Maduro y te va a llevar a la changada", ¿ya sabes?

Segundo. Han gastado tanto aire en convencerme de por quien no votar, que a la postre no tengo idea de por quién si hacerlo. Hoy en día conozco más del proceso nacional de Venezuela que del proyecto de nación de los azules, verdes o morenos... y si, porque como efectivamente me asusta "acabar como Venezuela", me he dado a la tarea de rastrear cómo llegaron ellos a la situación en la que están, y a saber si es verdad que desde un resbalón electoral en México, vamos a acabar de la noche a la mañana en la situación de una crisis semejante. ¿Te cuento qué fue lo que encontré?

Pues erase una vez un mágico país con las mayores reservas de #petróleo del mundo, y aunque no sea un producto de tan buena calidad como el que extraen de OrienteMedio, es mucho, lo que permite que prácticamente el total de la economía de este lugar al que llamaremos #Venezuela, se sustente en su extracción y procesamiento. PDVSA es el PEMEX de allá, el organismo nacional que se encarga de explotar este recurso.

Cuenta la leyenda que a #PDVSA le iba tan bien, que incluso extrayendo la misma cantidad de barriles de crudo, se permitió incrementar 4 veces sus gastos en salarios e inversiones, porque valía la pena compartir las mieles del petróleo con los simpatizantes del gobierno de Chávez y también, es cierto, generar más empleos. Esto ocasionó una tensa bonanza que se podía mantener mientras el mercado internacional siguiera consumiendo el crudo venezolano.

Sin embargo, entre la manía por expropiarlo todo, la dependencia financiera del país hacia su petróleo, y el desplome mundial del precio del petroleo en el 2014, le sacaron el tapete de abajo de sus alpargatas a esta llamada República Bolivariana. Y encima se les muere Chávez y Maduro se vuelve presidente de una nación que ya súbitamente no tiene dinero.

¿Que es lo que haces cuando no hay dinero?, pues claro... imprimes más dinero.

Imprimiendo dinero, devalúas la moneda y desatas la inflación (hoy, las más alta del mundo) al causar que los precios de todo se vayan al menos, a un 200% del costo. Entonces Maduro, que es una fuente inagotable de ideas brillantes, genera candados para controlar el flujo de la economía, como el "Precio Máximo de Venta al Público", es decir algo asi, como que si compras en el extranjero algo a 2 dolares, no podrás venderlo dentro de Venezuela a más de medio dólar. Lo que, tanto le da en la torre a las exportaciones, como que genera un mercado negro de bienes y dólares costosísimos.

Y por cierto, el producto principal de Venezuela resulta cada vez más costoso de extraerse, refinarse y distribuirse; y además del petróleo que deja de ser un recurso viable en la práctica, ya nadie quiere o puede importar otros productos al interior del país, ni maquinaria para PDVSA ni comida para la gente.

Y con la fiebre por la expropiación que redujo la inversión extranjera al mínimo, el flujo financiero de Venezuela es peor que mínimo.

Ah¡!, pero nada de esto es culpa de la mala administración del gobierno de Maduro, no... todo ello está causado por los golpistas / terroristas como Federico Lopez que quieren obstaculizar la revolución bolivariana. Y si la gente hace colas de 10 horas para hacer el super más básico, no es el pueblo necesitado el que se forma fuera de las tiendas, sino opositores que buscan desestabilizar a la patria, y por eso hay leyes que prohíben que se haga cola desde la noche o les echan al ejército. Y como la culpa es de otros, que vengan otros a solucionarlo.

...otros, como los Chinos, que invierten más de 20 000 000 de dolares en ayuda a Venezuela, a cambio de que Maduro les de apoyo incondicional para sus proyectos de la Nueva Ruta de la Seda y otras operaciones mercantiles no del todo equitativas en América. Además les tiene prometido barriles de petróleo que aún no extraen del subsuelo. Pero si esto no fuera suficiente, Venezuela ha elegido solicitar repetidos prestamos a sanguijuelas imperialistas como el banco estadounidense Goldman Sachs Group Inc. que en verdad parecen personajes estilo Al Pacino sacados de la película "Devil's Advocate".

¿Y dónde está ese dinero?, pues en parte se va hacia los acreedores de Venezuela, y en parte a Rusia, porque el armamento militar que Maduro ha estado comprándole a Putin, evidentemente no se paga solo. Así que ya sabes, si tu país va a la guerra y necesitas que alguien te preste a su ejército, pídele a Maduro que te preste el suyo, siempre que no lo tenga entretenido un martes cualquiera disparando plomo al mismo pueblo venezolano que puede entregarse non stop a 100 días continuos de protestas y movilizaciones.

Así que ahora, una vez que revizamos muuuuuy grosso modo el tipo de decisiones y el complejo proceso que condujo a nuestras hermanas y hermanos venezolanos a su situación actual, dime por favor, ¿por quién no he de votar para que México, desde un contexto internacional completamente distinto, termine compartiendo el destino actual de Venezuela?
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Desideratum Draconis

Estamos en esa auspiciosa época del año en la que puedo permitirme ser todo lo narcisista que quiero, sin que dejarme hacerlo me cause la menor culpa. Y me detengo a hacer recuento de quién he venido siendo, con la cautela necesaria para entender si voy bien o en una de esas, prudentemente me regreso.

Pero los dioses han sido buenas gentes alguna de cada dos veces, y debo reconocer que han sabido cumplirme la mitad de lo que les he pedido... aunque después me cobren puntualmente el total de los favores.

No soy ateo, no entro a iglesias, vivo al pendiente del vuelo de los pájaros y de cuando en siempre tiro las runas para exprimirle al destino algún spoiler.

Secretamente primitivo y cínicamente pagano, escribo “Luna” con letra capital y discuto con ella cuando está plena. Dejo ofrendas para alimentar lo invisible, no me espanto de la oscuridad y me encuentro a gusto en la soledad porque se que en esta humilde realidad mía, jamás estoy solo.

Delego mi buena suerte a los espíritus y tengo sumo cuidado con lo que pido. Creo en la ciencia, creo en la magia y disfruto a cada instante de esta locura que sustenta mi sanidad.

...de algún modo.

Soy el mismo quien he sido en los últimos 42 años y puedo al fin, decir que tengo el suficiente historial para afirmar que (me) funciona. Vivo en armonía porque mi camino es solo mío y no adoctrino a nadie en mis creencias; pero he aprendido del poder inmenso de creer en algo, y en que esta fe universal que mueve montañas, no es endémica de instituciones o de religiones.

Mi vida ha ganado sentido con los años y me detengo para una pausa y tomar un respiro. Sentir, celebrar y agradecer lo tangible y lo intangible, las compañías de quienes viajan conmigo y quien vengo resultando por tanto y tanto de cuanto he recibido.

Vida, neta que nada me debes; y me siento todo lo querido y reconocido que alguna vez, siendo solo un niño, yo deseé. Estoy apenas a un respiro de empezar un nuevo ciclo y muero... simbólicamente... para ratificar que vivo y viviré como mejor he preferido y sin deudas conmigo, ni deudas de nadie para conmigo.

Esto es todo lo que se, y es únicamente una muy pequeña parte de lo que voy a aprender en esta vida.
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¿De qué te sientes orgullos@?

Hace un par de semanas publiqué en mi muro de facebook una pregunta que llevaba rato dándome vueltas en la cabeza: ¿qué razones tienes para sentirte orgulloso de ser mexicano?, y las respuestas que me hicieron llegar fueron muy predecibles para la época en que vivimos.

El sentirse orgullosos de algún elemento de la vida, es una elección arbitraria que establecemos desde nuestro propio encuadre ideológico, la historia de cuanto hemos vivido o del cómo nos ha ido en la feria, nuestras creencias, herencias y demás. O sea, lo que nos lleva a sentir orgullo por algo, es totalmente subjetivo.

Hay quienes opinaron que no puedes sentirte orgulloso de algo que no te costó. Como en este caso, de ser mexicano. Sin embargo, lo mismo no impide que una persona se sienta orgullosa de ser mujer, o de ser hombre, de ser ¿güerita?, o de su cabello rizado. ¿Qué me dices de la marcha del orgullo gay? El orgullo es subjetivo y arbitrario, y sobre la práctica, podemos sentirnos orgullosos u orgullosas de lo que nos venga en gana.

Pero es importante de que nos sintamos orgullosas y orgullosos de algo.

Más a detalle: desde la psicología social encontramos un interesante concepto, que es el de “Identidad”. La identidad es la definición tanto general como particular de quién viene siendo uno. Desde mi identidad, afirmo ser treintañero, hombre, terapeuta, gamer, geek, y lo que se vaya acumulando. El conjunto de etiquetas que hasta ahora he elegido para mi, suman en total mi identidad.

Pero no todas esas etiquetas que conforman mi identidad tienen el mismo peso, no. Algunas me gustan más que otras, y esos son los aspectos favoritos de mi identidad. Vamos, que si fuera yo un fanático futbolero del América, no permitiría que nadie, por encima de todo, se metiera con mi equipo; lo mismo que si tengo la camiseta bien puesta de la empresa en la que trabajo, o que si yo presumiera de ser “bien machín”, no dejaría que alguien pusiera en tela de juicio mi masculinidad.

Pero si soy treintañero, y eso honestamente no me significara demasiado, entonces podría escuchar que alguien insulte esa categoría sin sentirme especialmente aludido.

Del grueso de mi identidad, hay aspectos que son mis favoritos, y otros de los que podría incluso prescindir. Esos aspectos que me son favoritos, se traducen funcionalmente como aquellos de los que me siento orgulloso.

Y por la situación tan precaria que atraviesa nuestro país, hoy en día son pocas las personas que tienen a la categoría "ser mexicana o mexicano", como un aspecto favorito de su identidad. Después de una guerra con el narco, autoridades sin credibilidad, un Ayotzinapa y un Tlatlaya, el nacionalismo hoy está muy pasado de moda; ahora lo que se aplaude es sentirse avergonzado de ser nacionalista.

El problema es que por cada nueva persona que siente penita de ser mexicana, nuestro país pierde una voz para defenderlo. Un par de manos menos con las cuales contar para hacer patria.

Hoy en día sucede que hay personas y organismos con un proyecto de nación que va, por ejemplo, hacia el enriquecimiento financiero de algunos a costa de la mayoría, o a la explotación de otros por el bien de una empresa. El narco quiere conducir a México hacia una competencia comercial que carece de responsabilidad social, por decir lo menos; y el sector político y de gobierno tiene solamente proyectos a corto plazo que ocasiona consecuencias arriesgadas a un plazo mediano o largo para el país. 

Y por mientras uno, nada más mirando mientras la obligación y derecho de construir patria se la rolamos al de a lado, especialmente porque no nos sentimos involucrados: el ser mexicanos está pasando a segundo término entre los múltiples aspectos de nuestra identidad.

Identidad en parte es identificación y semejanza, pero también cohesión. Un grupo de personas que comparten un mismo rasgo en su identidad, conforman una comunidad, y son las comunidades más sólidas las que construyen un mejor bienestar colectivo. Si ese rasgo compartido al que podríamos llamar "pertenencia" es uno del que los miembros de esa comunidad, además, se sienten orgullosos, entonces tienes una comunidad inquebrantable, difícil de dividir para ser vencida.

Lo que no sucede cuando el rasgo que todos compartimos es una etiqueta social que nos avergüenza: ser mexicanos. ¿Y tu identificas de qué te sientes orgulloso?
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